Publicado 5 de mayo de 2026
Los carriles bus-taxi de Madrid, explicados
Dónde están los carriles reservados que de verdad ahorran tiempo: la entrada por la M-23 desde el aeropuerto y los accesos a las terminales, sobre todo la T4.

Si alguna vez ha ido en taxi por Madrid en hora punta y ha visto pasar de largo las filas de coches parados, ya sabe de qué va esto. Vale la pena entender por qué, porque explica bastante de cómo se mueve la ciudad y, sobre todo, de por qué a veces llega usted y otros no.
Qué son
Carriles reservados, casi siempre el de la derecha, con la palabra BUS pintada en el asfalto y una línea continua que los separa del resto. Los usan el transporte público, los taxis, las emergencias y, en algunos tramos, motos y bicicletas. Un coche particular que se meta ahí está cometiendo una infracción.
En la ciudad los tienen los ejes que se colapsan a las 8:30 y a las 19:00: Castellana, Príncipe de Vergara, Bravo Murillo, Alcalá y varias salidas hacia la M-30. No es casualidad, están puestos justo donde duele.
La diferencia no es de velocidad, es de parones. Un coche atascado no va despacio: va a ratos y se para. El carril reservado no quita los semáforos, pero sí quita los veinte coches que tiene delante en cada uno. En veinte minutos por Castellana eso son siete u ocho minutos de diferencia.
Pero los dos carriles que de verdad cambian un viaje no están en el centro.
La entrada por la M-23, viniendo del aeropuerto
Este es el que nadie conoce y el que más se agradece.
Cuando volvemos del aeropuerto hacia el sureste de la ciudad, la M-23 tiene carril reservado en la entrada. Mientras el resto del tráfico se acumula en el embudo de acceso, nosotros seguimos de largo.
No es un detalle técnico: es la diferencia entre llegar a casa o al hotel a una hora razonable o quedarse quince o veinte minutos mirando lunas traseras después de un vuelo de ocho horas. Cuando uno va cansado, con maletas y con ganas de ducha, esos minutos pesan el doble.
Es también el motivo por el que un taxi y un VTC que salen a la vez de Barajas no llegan a la vez. El VTC no puede entrar en ese carril.
Los accesos a las terminales, y en especial el de la T4
El de vuelta importa. Este importa más, porque aquí lo que está en juego no es la comodidad: es el vuelo.
Las terminales de Barajas tienen viales de acceso reservados al taxi. El de la T4 es el que marca la diferencia, porque la T4 concentra las salidas de Iberia y su alianza y a primera hora se satura entera.
Entre las cinco y las siete de la mañana de un día laborable, ese carril ahorra veinte minutos con facilidad. Es la franja de los vuelos de primera hora, la del atasco de accesos, y justo la peor para andar calculando si llega usted al control de seguridad.
Un coche particular o un VTC hacen esa cola. Un taxi la esquiva. Cuando el margen es de media hora, esa es la única cifra que importa.
De ahí sale el 25%
La cifra de hasta un 25% menos de tiempo frente a un vehículo que no puede usar estos carriles no es marketing: es aritmética de semáforos y de embudos. En trayectos urbanos en hora punta, y en las dos entradas y salidas del aeropuerto, es donde se acumula casi toda esa diferencia.
Lo que esto significa si tiene un vuelo
Si sale de Madrid a primera hora, reserve. No por el carril —el carril lo tenemos igual— sino porque así el coche está en su puerta a la hora acordada, sabe usted qué coche es, y el conductor ya ha calculado la ruta con el acceso reservado incluido.
Y si quiere quitarse también la cuenta de la cabeza, se puede acordar un precio cerrado de antemano, ida, vuelta o las dos.